A lo largo de los àºltimos aà±os, la narrativa extremeà±a ha producido un buen nàºmero de autores y obras cuya calidad destaca en el mundo de la literatura espaà±ola. Entre otros, Luis Landero, Dulce Chacà³n, J.A. Gabriel y Galà¡n y Eugenio Fuentes han aportado una importante contribucià³n a las letras espaà±olas de las àºltimas dà©cadas. Gonzalo Hidalgo Bayal, autor que comparte con los antes citados el origen extremeà±o, se sitàºa por ende en una generacià³n literaria importante. La obra de este narrador, nacido en Higuera de Albalat y actualmente residente en Plasencia, no es muy conocida por el gran pàºblico. Sin embargo, no cabe duda de que los escritos de Bayal poseen unas calidades de primario valor. Su obra narrativa se puede dividir en dos agrupaciones principales. La primera es un grupo de narraciones breves, constituido por unas memorias (Campo de amapolas blancas), un conjunto de relatos fantà¡sticos (La princesa y la muerte) y dos relatos brevà­simos reunidos en un àºnico volumen (El artista del billar). La segunda està  formada por cuatro novelas: una es la interpretacià³n moderna del cuento cervantino El celoso extremeà±o (Amad a la dama) y las demà¡s (Misera fue, seà±ora, la osadà­a, El cerco oblicuo y Paradoja del interventor) se desarrollan en à©poca contemporà¡nea, aunque en perà­odos distintos, y està¡n protagonizadas por diferentes personajes. Al parecer es difà­cil encontrar un hilo conductor que valga para la entera obra del autor de Plasencia. Los diferentes desenlaces, un estilo que muda y protagonistas distintos proporcionan a los relatos hidalguianos cierta aptitud a la metamà³rfosis. Para comprender eficazmente la obra de Hidalgo hay que analizar, en primer lugar, su pensamiento està©tico: †œEn la literatura, a partir del primer fruto maduro, no hay evolucià³n ni progresià³n, sino un deambular circular [...] las obras de un escritor son como satà©lites en torno a su materia†� (El desierto de Takla Makà¡n). Con referencia a uno de sus grandes maestros, Rafael Sà¡nchez Ferlosio, el autor habla de la produccià³n literaria como de un movimiento circular alrededor de una sustancia central. Esta sustancia central es constante: las diferentes obras del escritor pueden alejarse o acercarse a ella, describrià©ndola y descubrià©ndola con mayor o menor eficacia. Un anà¡lisis de la obra del propio Gonzalo Hidalgo debe entonces tener en cuenta de la necesidad de considerar esta materia central: relatos y novelas se mueven, formando un cà­rculo que encierra una sustancia constante. Para investigar la materia alrededor de que la obra de Gonzalo Hidalgo se mueve, se han elegido dos tà©minos fundamentales del cuento. Lugar (o, mejor dicho, espacio) y personaje son ejes necesarios, cuya evolucià³n puede proporcionar indicios sobre las lineas fundamentales que orientan el rumbo de la narrativa del autor. Se analiza entonces la manera en que Hidalgo describe y hace vivir espacios y personajes, y como estos se penetran recà­procamente. En algunos de los cuentos el autor utiliza un lugar (Murania) cuyas caracterà­sticas fà­sicas proceden de la realidad. La agrupacià³n perifà©rica de medio tamaà±o es el ambiente de la mayorà­a de los relatos de Gonzalo Hidalgo Bayal y la inspiracià³n que la produce se encuentra en Plasencia, lugar de residencia del escritor. La funcià³n narrativa del espacio, de todas formas, varà­a y se hace cada vez mà¡s clara y precisa. Murania y los demà¡s lugares realizan, con una evolucià³n que atraviesa los distintos relatos, un rechazo firme e inapelable que excluye el personaje principal de la comunidad formada por los ciudadanos y, finalmente, por la entera humanidad. De forma cada vez mà¡s intensa, desde Misera fue, seà±ora, la osadà­a hasta Paradoja del interventor (que constituye, por ahora, el punto de llegada del recorrido narrativo hidalguiano), el espacio actàºa para excluir (y destruir) el protagonista, moral y fà­sicamente. Manuel Simà³n Viola, en los estudios y en las reseà±as dedicadas a Gonzalo Hidalgo Bayal, evidencia como el autor de Plasencia construye un trayecto que reàºne sobre todo tres novelas (Misera fue, seà±ora, la osadà­a, El Cerco oblicuo e Paradoja del interventor). Estas obras, ademà¡s de tener algunas caracterà­sticas comunes (conexiones temporales, temas, voz narradora), se centran en odiseas personales, protagonizadas por personajes distintos pero con un comàºn denominador. El protagonista evoluciona hacia un pesimismo que se hace concreto en la relacià³n con un mundo exterior, mundo que no permite ilusià³n nuguna. El fracaso inevitable con que el personaje se enfrenta es la àºnica salida posible para los desenlaces del cuento hidalguiano. Al final de una evolucià³n que incluye todos los personajes de la obra de Gonzalo Hidalgo, la resignacià³n, principal caracterà­stica del protagonista de Paradoja del interventor, se convierte en un rasgo distintivo. La derrota y el fracaso, por otro lado, funcionan de hilo conductor tambià©n en las obras de otros autores extremeà±os: Luis Landero y Dulce Chacà³n concentran, como Gonzalo Hidalgo, el esfuerzo literario en la descripcià³n de afanes sin realizar. Con estilos y enfoques propios, comparten entonces una materia literaria que se descubre en la evolucià³n del personaje y en la cada vez mà¡s clara definicià³n de la funcià³n del espacio. La palabra, medio necesario para la trasmisià³n del mensaje literario, tiene entonces un valor fundamental. Como enseà±a Rafael Sà¡nchez Ferlosio, a travà©s del lenguaje el ser humano realiza su encuentro con la naturaleza: las relaciones humanas, el derecho, la à©tica y la literatura revolotean en torno al don de la palabra. El lenguaje literario es, como sugiere Gonzalo Hidalgo en algunos escritos crà­ticos dedicados a la literatura extremeà±a, un và©rtice del trà­angulo formado con sujeto y realidad. A travà©s de las formas del lenguaje, elemento imprescindible, se expresa la relacià³n entre persona y relidad exterior, entre yo y otro, entre personaje y espacio. En suma, el trià¡ngulo formado por lenguaje, sujeto y realidad es la clave para descubrir los mecanismos del †œdeambular circular†� del escritor en torno a su materia.

Gonzalo Hidalgo Bayal nel panorama narrativo estremegno attuale

2009

Abstract

A lo largo de los àºltimos aà±os, la narrativa extremeà±a ha producido un buen nàºmero de autores y obras cuya calidad destaca en el mundo de la literatura espaà±ola. Entre otros, Luis Landero, Dulce Chacà³n, J.A. Gabriel y Galà¡n y Eugenio Fuentes han aportado una importante contribucià³n a las letras espaà±olas de las àºltimas dà©cadas. Gonzalo Hidalgo Bayal, autor que comparte con los antes citados el origen extremeà±o, se sitàºa por ende en una generacià³n literaria importante. La obra de este narrador, nacido en Higuera de Albalat y actualmente residente en Plasencia, no es muy conocida por el gran pàºblico. Sin embargo, no cabe duda de que los escritos de Bayal poseen unas calidades de primario valor. Su obra narrativa se puede dividir en dos agrupaciones principales. La primera es un grupo de narraciones breves, constituido por unas memorias (Campo de amapolas blancas), un conjunto de relatos fantà¡sticos (La princesa y la muerte) y dos relatos brevà­simos reunidos en un àºnico volumen (El artista del billar). La segunda està  formada por cuatro novelas: una es la interpretacià³n moderna del cuento cervantino El celoso extremeà±o (Amad a la dama) y las demà¡s (Misera fue, seà±ora, la osadà­a, El cerco oblicuo y Paradoja del interventor) se desarrollan en à©poca contemporà¡nea, aunque en perà­odos distintos, y està¡n protagonizadas por diferentes personajes. Al parecer es difà­cil encontrar un hilo conductor que valga para la entera obra del autor de Plasencia. Los diferentes desenlaces, un estilo que muda y protagonistas distintos proporcionan a los relatos hidalguianos cierta aptitud a la metamà³rfosis. Para comprender eficazmente la obra de Hidalgo hay que analizar, en primer lugar, su pensamiento està©tico: †œEn la literatura, a partir del primer fruto maduro, no hay evolucià³n ni progresià³n, sino un deambular circular [...] las obras de un escritor son como satà©lites en torno a su materia†� (El desierto de Takla Makà¡n). Con referencia a uno de sus grandes maestros, Rafael Sà¡nchez Ferlosio, el autor habla de la produccià³n literaria como de un movimiento circular alrededor de una sustancia central. Esta sustancia central es constante: las diferentes obras del escritor pueden alejarse o acercarse a ella, describrià©ndola y descubrià©ndola con mayor o menor eficacia. Un anà¡lisis de la obra del propio Gonzalo Hidalgo debe entonces tener en cuenta de la necesidad de considerar esta materia central: relatos y novelas se mueven, formando un cà­rculo que encierra una sustancia constante. Para investigar la materia alrededor de que la obra de Gonzalo Hidalgo se mueve, se han elegido dos tà©minos fundamentales del cuento. Lugar (o, mejor dicho, espacio) y personaje son ejes necesarios, cuya evolucià³n puede proporcionar indicios sobre las lineas fundamentales que orientan el rumbo de la narrativa del autor. Se analiza entonces la manera en que Hidalgo describe y hace vivir espacios y personajes, y como estos se penetran recà­procamente. En algunos de los cuentos el autor utiliza un lugar (Murania) cuyas caracterà­sticas fà­sicas proceden de la realidad. La agrupacià³n perifà©rica de medio tamaà±o es el ambiente de la mayorà­a de los relatos de Gonzalo Hidalgo Bayal y la inspiracià³n que la produce se encuentra en Plasencia, lugar de residencia del escritor. La funcià³n narrativa del espacio, de todas formas, varà­a y se hace cada vez mà¡s clara y precisa. Murania y los demà¡s lugares realizan, con una evolucià³n que atraviesa los distintos relatos, un rechazo firme e inapelable que excluye el personaje principal de la comunidad formada por los ciudadanos y, finalmente, por la entera humanidad. De forma cada vez mà¡s intensa, desde Misera fue, seà±ora, la osadà­a hasta Paradoja del interventor (que constituye, por ahora, el punto de llegada del recorrido narrativo hidalguiano), el espacio actàºa para excluir (y destruir) el protagonista, moral y fà­sicamente. Manuel Simà³n Viola, en los estudios y en las reseà±as dedicadas a Gonzalo Hidalgo Bayal, evidencia como el autor de Plasencia construye un trayecto que reàºne sobre todo tres novelas (Misera fue, seà±ora, la osadà­a, El Cerco oblicuo e Paradoja del interventor). Estas obras, ademà¡s de tener algunas caracterà­sticas comunes (conexiones temporales, temas, voz narradora), se centran en odiseas personales, protagonizadas por personajes distintos pero con un comàºn denominador. El protagonista evoluciona hacia un pesimismo que se hace concreto en la relacià³n con un mundo exterior, mundo que no permite ilusià³n nuguna. El fracaso inevitable con que el personaje se enfrenta es la àºnica salida posible para los desenlaces del cuento hidalguiano. Al final de una evolucià³n que incluye todos los personajes de la obra de Gonzalo Hidalgo, la resignacià³n, principal caracterà­stica del protagonista de Paradoja del interventor, se convierte en un rasgo distintivo. La derrota y el fracaso, por otro lado, funcionan de hilo conductor tambià©n en las obras de otros autores extremeà±os: Luis Landero y Dulce Chacà³n concentran, como Gonzalo Hidalgo, el esfuerzo literario en la descripcià³n de afanes sin realizar. Con estilos y enfoques propios, comparten entonces una materia literaria que se descubre en la evolucià³n del personaje y en la cada vez mà¡s clara definicià³n de la funcià³n del espacio. La palabra, medio necesario para la trasmisià³n del mensaje literario, tiene entonces un valor fundamental. Como enseà±a Rafael Sà¡nchez Ferlosio, a travà©s del lenguaje el ser humano realiza su encuentro con la naturaleza: las relaciones humanas, el derecho, la à©tica y la literatura revolotean en torno al don de la palabra. El lenguaje literario es, como sugiere Gonzalo Hidalgo en algunos escritos crà­ticos dedicados a la literatura extremeà±a, un và©rtice del trà­angulo formado con sujeto y realidad. A travà©s de las formas del lenguaje, elemento imprescindible, se expresa la relacià³n entre persona y relidad exterior, entre yo y otro, entre personaje y espacio. En suma, el trià¡ngulo formado por lenguaje, sujeto y realidad es la clave para descubrir los mecanismos del †œdeambular circular†� del escritor en torno a su materia.
2009
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